¿Qué son las personas para las organizaciones?

Enviado por Rosario el 21/06/2009 a las 11:19 PM
Rosario

Cuando enseño economía y me corresponde explicar a mis alumnos qué es el factor trabajo, siempre les señalo que es el factor más difícil de estudiar debido a que se trata de personas, cada una de las cuales es diferente y tiene, por tanto, comportamientos diferentes.

Últimamente me ha tocado estar en diversas organizaciones realizando diferentes trabajos y me asombra cómo aún siguen sin entender a las personas.  Y se supone que ahora existen los departamentos de recursos humanos en donde se preocupan por el levantamiento de los perfiles de cargos, la selección, contratación y algunos temas de bienestar.  No obstante este esfuerzo, los líderes siguen sin entender que la revolución industrial terminó y con ello el pensamiento de que las personas ingresaban a una empresa para cumplir ciertas tareas sin importar el qué o el cómo. 

Aún en nuestros días, no existe ningún jefe (y podría jurarlo) que sepa exactamente qué es lo que necesitan sus colaboradores, qué es lo que realmente piensan de él y de la organización, qué les pasa a ellos y a sus familias, cómo afecta su situación personal al desempeño y la productividad, en fin, existe una ceguera generalizada en cuanto a qué se debe saber y hasta dónde debo saber sobre la gente que los ayuda a lograr sus metas y las de la organización.

Cada vez más escucho en todos los ámbitos a amigos, conocidos, empleados, trabajadores, subgerentes, profesionales, etc., “Llegó el lunes, qué espanto”, “No quiero ir a trabajar”, “Otra vez haciendo lo mismo porque no se me explicó bien”, “Tengo que llevar a los niños al médico y ahora debo lanzarme al suelo para que me dejen ir”, “Mi jefe no sabe nada y lo peor es que es sordo y ciego”, “No entiendo para qué hacemos este trabajo, no sirve para nada”, “Todo está desorganizado”, “Aquí no se sabe nada de nada”, “Acostúmbrate, este es el estilo de la empresa”, “Qué aburrido, otra reunión inproductiva”, “Estoy cayéndome de sueño”, “Ya me llamó el jefe, seguro hoy me despiden”, “Y en qué se la pasará el jefe en tantas reuniones”, “Qué invento tendrán ahora”, “No quiero que califiquen mi gestión”, “Porqué contrataron a alguien más, seguro me quieren echar”, “Si no estuviera la crisis me iba de aquí corriendo”, “Aunque me pagaran más, igual buscaría otro trabajo”.

Bueno, en el párrafo anterior, podría invertir horas, copiando la innumerable cantidad de citas que he escuchado de  las personas en diferentes lugares y en todos los niveles.  A todo esto, el jefe recurre a los métodos más extraños para poder lidiar con sus empleados: regaños, amonestaciones, oír sin escuchar, usar a terceros que lo ayuden a entender lo que pasa, mal genio, despidos y en alguna que otra ocasión, realiza un estudio de diplomado en recursos humanos o algo que se le parezca.  Pero nada de esto sirve, pues la situación se les repite con los nuevos contratados, con los que quedaron y el problema sigue.  Finalmente, la organización, toma la decisión de despedir al jefe y partir de cero.  ¿Cuánto valor se destruye en este proceso?  El que era jefe se llevó una gran cantidad de experiencia y conocimientos, al igual que los empleados.  La empresa pierde en todo sentido, pierde en procesos de selección, en capacitación, en tiempo para alcanzar logros, indemnizaciones, es decir, el costo de oportunidad es muy alto.

Pero, ¿El problema son las personas?¿O el problema es que no entendemos a las personas ni su comportamiento?¿Qué no logramos empatizar lo suficiente como para darnos cuenta de lo que realmente requieren?¿Será porque las personas llegan el primer día de trabajo y reciben cero inducción?¿Será porque el estándar para ser productivo es de una semana?¿Será porque el cargo y lo que hay que hacer esta incorrectamente definido?¿Será porque los tiempos para llevar las tareas son una brutalidad, de manera que al pobre empleado le queda solo el domingo libre para que de mal genio salga a pasear con su familia o decida dormir hasta tarde?. ¿Será porque no se estiman las dimensiones de los pedidos? ¿Será porque se cree que los sueldos que se pagan justifican cualquier cosa y obligan a las personas a creer que ese sueldo compra el derecho a invadir su vida y la de sus familias?¿Será porque llevar a los hijos a la empresa es mal visto y no se entiende como el querer que la familia conozca el trabajo  y con quién se trabaja?

¿Porqué cuando despiden a alguien, se queda con la sensación de que entregó todo y no recibió nada a cambio o que se fue con las manos vacías?  ¿Porqué la empresa siente que se deshizo de un problema y no de una oportunidad para consolidar el valor que cada quien entrega? 

Es posible que en la época en la que estamos, tan acelerada, solo haya tiempo para las tareas, para las obligaciones y para entregar lo mínimo a los seres queridos.  Es posible que el entendimiento de qué quieren las personas no sea solo responsabilidad del jefe sino de la organización, de los dueños, de los accionistas…no lo sé.  Lo que sé es que hay tanto que trabajar y lograr con las personas, con los seres humanos, con las familias y que seguramente su realización personal tenga como gran consecuencia la productividad en la empresa y el que cada domingo llegue con la alegría de volver al lugar en donde se sienten acogidos, queridos, valorados y compensados.  No siempre sale todo bien, pero cuando sale, hay que hacerlo notar.  Cuando encontramos obstáculos en el lugar en el que pasamos la mayor tiempo de nuestro día, sin duda eso repercute en lo que hacemos y cómo lo hacemos.

El entendimiento de las personas no ocurre por salir con ellos a comer o a un asado o  al lanzarse desde un kayak, es mucho más que eso, es instalar buenas prácticas que ayuden a mejorar el ambiente en donde se  trabaja y que permitan hacer el trabajo con claridad y eficiencia.  Se requieren horizontes y tareas claras y un líder que las sepa comunicar pero que también sea capaz de entender cuando estas no son posibles de obtener aún con la expertis de las personas que conforman el equipo y que a veces se requiere de fuerza externa.  Un líder que comprenda que con frecuencia son los más viejos en la organización los que le pueden ayudar a responder sus preguntas.  Líderes que entiendan que las buenas ideas no solo vienen de los más estudiosos, que la innovación esta a la vuelta de la esquina y que no puede hablar marciano cuando todos son de Júpiter.  Un líder es aquel que gana las confianzas, a tal punto que todos están dispuestos a trabajar en la consecución de los objetivos.  Qué importante es decir cómo se hacen las cosas, cómo nos gustan, cómo las puedes mejorar, cómo funciona la organización, cómo nos miran y cómo la entendemos.  Qué importante es querer que los que trabajan con uno sean parte de la consecución de los desafíos y que te respalden en el camino que hay que recorrer.

Gracias!! Qué palabra tan valiosa para impulsar la creatividad y los buenos estados de ánimos.  No se trata de premios, ni de mayores gastos en regalos de cumpleaños y fiestas.  Solamente se trata de recordar que todos los que empujan la rueda, desde el cargo más básico, son importantes para que el trabajo del líder resulte bien y por lo tanto, la organización obtenga buenos resultados económicos.

 

 


Yo seré un profesional, a como de lugar!!!

Enviado por Rosario el 11/05/2009 a las 01:40 PM
Rosario

Si hablara en términos académicos y en base a los estudios e investigaciones que he realizado, les puedo señalar que inequívocamente, para lograr acceder a los quintiles más altos de ingreso, algunas de las variables determinantes son la educación y el ingreso del jefe del hogar (ligado a su capacitación). 

Pero en este breve artículo, quiero hablarles de mi propia experiencia y de la realidad.  Yo soy la hija del medio de tres hermanos, proveniente de una familia trabajadora.  Mi padre (QEPD) fue maestro tapicero durante toda su vida y mi madre dueña de casa.  Nos educaron a todos con muchísimo esfuerzo.  Nunca olvido mis trabajos con mi padre, cuando yo volvía del colegio.  Me enseñó los secretos de la tapicería y también cómo gestionar un negocio.  Claro, todo esto en la concepción de que tenía solo 12 años.  Con él aprendí, sin ir a la Universidad aún, qué era el costo de oportunidad, aunque no bajo ese nombre.  Tanto mi padre como mi madre, tenían la conviccción de que, sólo a través del estudio, podríamos lograr superarnos y acceder a otras posibilidades económicas y a un mejor pasar en la vida.  Bajo esa premisa, nos guiaron e insistentemente nos repetían "SON POCOS LOS QUE SIN ESTUDIO HAN TRIUNFADO". 

Mi madre, casi hasta el agotamiento, sostenía que si no estudiábamos, tendríamos una vida futura difícil, de malos pasares y mucho esfuerzo.  Por lo anterior, mis hermanos y yo estudiamos y nos preparamos (claro, con alguna que otra tirada de oreja). Mi hermano es periodista, hoy día un director exitoso, mi hermana es diseñadora gráfica y yo Ingeniero en Obras Civiles.  Aunque debo confesarles que a mis hermanos, tuvieron que regañarlos muuuuuuuuuuuuuucho y están desorejados!!!

Si hoy miro hacia atrás, puedo recordar lo mucho que me enojaba cuando mi mamá me sermoneaba sobre los estudios, pero no dejo de suspirar y darle gracias a Dios y a mis padres por darme la oportunidad de ser quien soy, con la formación y valores que ellos me dieron y por haberme entusiasmado a seguir. 

 Quizás me tocó parrandear menos, salir menos, bailar menos, pero ese fue el costo de oportunidad de poder estudiar y que hoy, sin duda, considero que fue pequeño.

Hay muchas formas de surgir en la vida pero  varios tenemos la oportunidad de acceder a una que antes era privilegio de muy pocos: La Educación.  Tratemos de aprovechar lo que tenemos y no irnos por el camino más largo porque también es cierto, que con el transcurrir de los años, con más responsabilidades, con una familia propia a cuestas, salir adelante se transforma en algo casi inalcanzable.

Somos parte de los favorecidos por esta economía de mercado, y que pudimos acceder a uno de los bienes más preciados:  El conocimiento.  Ya no es de unos pocos iluminados, es de todos y hay que sacarle provecho!!

Pucha que cuesta, pero se puede!!!!

 

 


el valor de una promesa.

Enviado por Rosario el 03/05/2009 a las 12:19 PM
Rosario

Detengámonos un segundo a pensar en la cantidad de promesas que podemos hacerle a otros en un solo día.

Voy a señalar algunas como simples ejemplos que ocurren con mayor frecuencia de lo que pensamos en la vida diaria:

- a la nana: a mi regreso le traeré el aceite para freir el pescado.

- a los hijos: mañana vamos al parque.

- a la amiga: estoy en una reunión, te llamo cuando salga.

- al amigo: espérame en el café de la esquina a las 17:00 horas.

- a la pareja: esta semana comenzamos a ir al gimnasio.

- al compañero de trabajo: el viernes nos juntamos y nos tomamos algo.

Podría seguir listando un sin número de promesas que brotan de nuestras bocas, casi en la medida en que la abrimos para decir algo.  Pero, ¿qué significado tiene esta promesa?¿cómo trastoca la promesa hecha el mundo de la persona a la que le hacemos dicha promesa?.

Volvamos a uno de los ejemplos citados anteriormente.   Si yo le prometo a alguien que lo veré en el café de la esquina a las 17:00 horas, se pueden presentar varias situaciones, las cuales transforman el mundo del que recibió esa promesa.  Una de ellas, por ejemplo, es que yo no llegue a las 17:00 horas, si no que llegue a las 18:00 horas.  Podría ser que yo no nunca llegue, por alguna razón.  También podría darse que llegue con otra persona.  En cualquiera de los casos, hay una promesa que no se esta cumpliendo. Pongámonos en el lugar de mi amigo.  ¿qué pasará en su vida si es que no llego nunca a la cita señalada?. 

Podrían ocurrir un sin fin de eventos o aflorar una serie de sentimientos o estados de ánimo como como por  ejemplo, ¿desilusión?¿ansiedad?¿rabia?¿tristeza?¿gasto dinero?¿viajó desde un lugar lejano?¿suspendió alguna reunión o la pospuso?¿me tenía alguna sorpresa?¿necesitaba conversar? y quién sabe cuántas más.

La acción de prometer, tiene un impacto tan grande en el resto, pero nosotros estamos ciegos, a veces, ante esto por lo que nos vamos de promesa en promesa, cambiando vidas, causando estragos (de todo tipo), sin siquiera medir o conocer lo que estamos haciendo.

Una promesa es una promesa y hay que cumplirla, pero, ¿y si no puedo por alguna razón?.  Nadie dice que las promesas no se puedan repactar.  Es decir, tenemos la libertad para cambiar la fecha y la hora del café. Es mejor repactar una promesa que no cumplirla.  Lo primero te da valor e identidad, lo segundo.....bueno, ya lo describí.

Ahora, cuidado con distinguir efectivamente una promesa de una afirmación o cualquier otra cosa.  Hay veces en que las personas escuchan promesas donde estas no existen.  Las promesas en general, van asociadas a plazos, fechas y lugares.  "Juntémonos", una palabra muy usada en Chile cuando te encuentras a alguien. ¿Es una promesa?.  Bueno, te lo dejo de tarea, de manera que cuando encuentres a alguien y le digas esto, sepas que tiene consecuencias....

 

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Hace dos años que se apagó tu luz

Enviado por Rosario el 03/04/2009 a las 12:30 PM
Rosario

Si se otorgara un  Nobel,

A un hombre de inspiración,

hablaría de un soñador, un médico o un pintor,

o simplemente de Leonel.

 

Papá fuiste escritor,

Nunca olvido tus poesías,

Me enseñaste del amor,

risas, llantos y alegrías.

 

Del trabajo fue ejemplar,

 él me dijo de pequeña,

lo que se sabe se enseña,

no te pongas a guardar.

 

Maestro tapicero y de gran integridad,

Enseñar con amor,

lo hizo un ganador,

para toda la ciudad.

 

Consejero, esposo y abuelo,

Lo escucho aún regañar,

Pero se que a mi pesar,

su luz esta en el cielo.

 

 

 

 

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¿recoger la basura es humillarse??

Enviado por Rosario el 03/04/2009 a las 12:20 PM
Rosario

Todos los días de mi vida mortal, recuerdo a mi padre amado.  Era muy sabio y creo que yo aproveché al máximo esa sabiduría, la que entregaba sin limitaciones ni egoismo.

Mi padre, ese hombre del que siempre les hablo, me enseñó a trabajar desde muy pequeña.  A los 12 años era una obrera más en su taller, pues él era maestro tapicero.  Me enseñó a coser en máquinas industriales, a desarmar los muebles y luego a armarlos, me enseñó la venta del negocio, a llevar las cuentas y fue con él que conocí el concepto de costo de oportunidad. 

Mis días libres, trabajaba a su lado y los sábados lo acompañaba a cobrar, ya que vendía a crédito su trabajo.  Durante todo el tiempo que compartí con él, me daba cuenta de lo minucioso de su trabajo y de la modestia con que él lo realizaba.  Mi padre tapizó los muebles de la presidencia, pues era reconocido por su sello de fineza y delicadeza.   No obstante, nunca lo escuché comentar sobre este tipo de cosas si no más bien,  me repetía cada vez que "todo trabajo hecho con amor, dignifica".  Me explicaba en sus conversaciones, que siempre debíamos estar dispuestos a trabajar de manera honrada y sintiendo orgullo y amor por lo que se hacía, independientemente de cuál era nustra labor.

Hoy me pasó algo muy raro, y fue raro porque mi cuerpo se paralizó un poco y creo que mis lágrimas se atrevieron a asomarce a mis ojos, más no pudieron brotar como me hubiese gustado.  Hoy una vez más, lo recordé.

Lláme a un amigo para saludarlo, una persona a la que quiero y estimo.  Me comentó que tenía mucho trabajo y que debió contratar a alguien que lo ayudara.  Dentro de la conversación, salió una frase de su parte, la cual me hizo reflexionar y escibir lo que hoy les entrego.  "No por que no tenga trabajo, voy a recoger basura", me dijo.  Yo impactada, alcancé a decirle lo que les he contado, que sentía que recoger un papel del piso, no me empequeñecía, si ello era hecho en nombre del amor que le tengo a mis seres queridos y que dependen de mi para sobrevivir.  parece que tú no aprendiste eso, ¿verdad?, le contesté.

¿Nos humillamos cuando hacemos algo que no esta de acuerdo a nuestro currículo?¿Es más fuerte el orgullo y la soberbia que la supervivencia y el amor????. 

En todos estos años, yo no he cambiado las enseñanzas de Leonel González y un día como hoy, comprendo la importancia de todo lo que me entregó, más allá de una buena educación la que sin duda, me facilitó lograr mis objetivos de vida.

¿Estarías dispuesto a trabajar en algo simple y humilde pero digno, sin sentirte humillado??

La Biblia dice, "Señor, no me des tanto que me olvide de ti, ni me des tan poco que reniegue de tu existencia".  Creo que Dios nos da en la justa medida y, probablemente, muchos tenemos que recoger basura para aprender más del valor de la vida....