Rosario

¿Qué son las personas para las organizaciones?

Cuando enseño economía y me corresponde explicar a mis alumnos qué es el factor trabajo, siempre les señalo que es el factor más difícil de estudiar debido a que se trata de personas, cada una de las cuales es diferente y tiene, por tanto, comportamientos diferentes.

Últimamente me ha tocado estar en diversas organizaciones realizando diferentes trabajos y me asombra cómo aún siguen sin entender a las personas.  Y se supone que ahora existen los departamentos de recursos humanos en donde se preocupan por el levantamiento de los perfiles de cargos, la selección, contratación y algunos temas de bienestar.  No obstante este esfuerzo, los líderes siguen sin entender que la revolución industrial terminó y con ello el pensamiento de que las personas ingresaban a una empresa para cumplir ciertas tareas sin importar el qué o el cómo. 

Aún en nuestros días, no existe ningún jefe (y podría jurarlo) que sepa exactamente qué es lo que necesitan sus colaboradores, qué es lo que realmente piensan de él y de la organización, qué les pasa a ellos y a sus familias, cómo afecta su situación personal al desempeño y la productividad, en fin, existe una ceguera generalizada en cuanto a qué se debe saber y hasta dónde debo saber sobre la gente que los ayuda a lograr sus metas y las de la organización.

Cada vez más escucho en todos los ámbitos a amigos, conocidos, empleados, trabajadores, subgerentes, profesionales, etc., “Llegó el lunes, qué espanto”, “No quiero ir a trabajar”, “Otra vez haciendo lo mismo porque no se me explicó bien”, “Tengo que llevar a los niños al médico y ahora debo lanzarme al suelo para que me dejen ir”, “Mi jefe no sabe nada y lo peor es que es sordo y ciego”, “No entiendo para qué hacemos este trabajo, no sirve para nada”, “Todo está desorganizado”, “Aquí no se sabe nada de nada”, “Acostúmbrate, este es el estilo de la empresa”, “Qué aburrido, otra reunión inproductiva”, “Estoy cayéndome de sueño”, “Ya me llamó el jefe, seguro hoy me despiden”, “Y en qué se la pasará el jefe en tantas reuniones”, “Qué invento tendrán ahora”, “No quiero que califiquen mi gestión”, “Porqué contrataron a alguien más, seguro me quieren echar”, “Si no estuviera la crisis me iba de aquí corriendo”, “Aunque me pagaran más, igual buscaría otro trabajo”.

Bueno, en el párrafo anterior, podría invertir horas, copiando la innumerable cantidad de citas que he escuchado de  las personas en diferentes lugares y en todos los niveles.  A todo esto, el jefe recurre a los métodos más extraños para poder lidiar con sus empleados: regaños, amonestaciones, oír sin escuchar, usar a terceros que lo ayuden a entender lo que pasa, mal genio, despidos y en alguna que otra ocasión, realiza un estudio de diplomado en recursos humanos o algo que se le parezca.  Pero nada de esto sirve, pues la situación se les repite con los nuevos contratados, con los que quedaron y el problema sigue.  Finalmente, la organización, toma la decisión de despedir al jefe y partir de cero.  ¿Cuánto valor se destruye en este proceso?  El que era jefe se llevó una gran cantidad de experiencia y conocimientos, al igual que los empleados.  La empresa pierde en todo sentido, pierde en procesos de selección, en capacitación, en tiempo para alcanzar logros, indemnizaciones, es decir, el costo de oportunidad es muy alto.

Pero, ¿El problema son las personas?¿O el problema es que no entendemos a las personas ni su comportamiento?¿Qué no logramos empatizar lo suficiente como para darnos cuenta de lo que realmente requieren?¿Será porque las personas llegan el primer día de trabajo y reciben cero inducción?¿Será porque el estándar para ser productivo es de una semana?¿Será porque el cargo y lo que hay que hacer esta incorrectamente definido?¿Será porque los tiempos para llevar las tareas son una brutalidad, de manera que al pobre empleado le queda solo el domingo libre para que de mal genio salga a pasear con su familia o decida dormir hasta tarde?. ¿Será porque no se estiman las dimensiones de los pedidos? ¿Será porque se cree que los sueldos que se pagan justifican cualquier cosa y obligan a las personas a creer que ese sueldo compra el derecho a invadir su vida y la de sus familias?¿Será porque llevar a los hijos a la empresa es mal visto y no se entiende como el querer que la familia conozca el trabajo  y con quién se trabaja?

¿Porqué cuando despiden a alguien, se queda con la sensación de que entregó todo y no recibió nada a cambio o que se fue con las manos vacías?  ¿Porqué la empresa siente que se deshizo de un problema y no de una oportunidad para consolidar el valor que cada quien entrega? 

Es posible que en la época en la que estamos, tan acelerada, solo haya tiempo para las tareas, para las obligaciones y para entregar lo mínimo a los seres queridos.  Es posible que el entendimiento de qué quieren las personas no sea solo responsabilidad del jefe sino de la organización, de los dueños, de los accionistas…no lo sé.  Lo que sé es que hay tanto que trabajar y lograr con las personas, con los seres humanos, con las familias y que seguramente su realización personal tenga como gran consecuencia la productividad en la empresa y el que cada domingo llegue con la alegría de volver al lugar en donde se sienten acogidos, queridos, valorados y compensados.  No siempre sale todo bien, pero cuando sale, hay que hacerlo notar.  Cuando encontramos obstáculos en el lugar en el que pasamos la mayor tiempo de nuestro día, sin duda eso repercute en lo que hacemos y cómo lo hacemos.

El entendimiento de las personas no ocurre por salir con ellos a comer o a un asado o  al lanzarse desde un kayak, es mucho más que eso, es instalar buenas prácticas que ayuden a mejorar el ambiente en donde se  trabaja y que permitan hacer el trabajo con claridad y eficiencia.  Se requieren horizontes y tareas claras y un líder que las sepa comunicar pero que también sea capaz de entender cuando estas no son posibles de obtener aún con la expertis de las personas que conforman el equipo y que a veces se requiere de fuerza externa.  Un líder que comprenda que con frecuencia son los más viejos en la organización los que le pueden ayudar a responder sus preguntas.  Líderes que entiendan que las buenas ideas no solo vienen de los más estudiosos, que la innovación esta a la vuelta de la esquina y que no puede hablar marciano cuando todos son de Júpiter.  Un líder es aquel que gana las confianzas, a tal punto que todos están dispuestos a trabajar en la consecución de los objetivos.  Qué importante es decir cómo se hacen las cosas, cómo nos gustan, cómo las puedes mejorar, cómo funciona la organización, cómo nos miran y cómo la entendemos.  Qué importante es querer que los que trabajan con uno sean parte de la consecución de los desafíos y que te respalden en el camino que hay que recorrer.

Gracias!! Qué palabra tan valiosa para impulsar la creatividad y los buenos estados de ánimos.  No se trata de premios, ni de mayores gastos en regalos de cumpleaños y fiestas.  Solamente se trata de recordar que todos los que empujan la rueda, desde el cargo más básico, son importantes para que el trabajo del líder resulte bien y por lo tanto, la organización obtenga buenos resultados económicos.

 

 

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Raul Castor
dijo :

Hola Rosario,

Ufff!!! para comentar fue peor que postular a una pega, jajajaj

pero lo logré !!!! jejejej

Oye, pero pobres organizaciones, si les diste con todo !!!

....y tenías todo eso guardado ????

Guauuuuuuuuuu

 

Me gustó mucho tu artículo !!!!

(por eso me inscribí)

Solo que de repente mi amigo Flores está muy presente, pero sólo es un detalle. 

Supongo que Twitter con sus 140 caracteres no está en tu lista, jajajaj

 

entrando en materia,

En lo personal, me impresiona como las identidades de las empresas, reflejan tan bien lo que pasa con sus empleados,

Me a tocado ver, en una misma empresa, como el cambio de su director hace cambiar el ánimo y la convivencia de sus empleados,

y por otro lado, veo la impresionante diferencia, que con lleva una brutal falta de cultura en uno de sus extremos, con respecto al capital humano,

Por ejemplo, en general las empresas españolas estrujan a sus empleados hasta reventarlos, y tratan de una forma terriblemente corto placista, pero efectiva, de sacar el máximo provecho sin importarle ninguna consecuencia,

Pero también por suerte, se puede ver el opuesto, por ejemplo, Bancoestado está en un plan de ver al empleado como un cliente, y esa sola visión marca la diferencia, por nada a sacado el título de una de las mejores empresas para trabajar en el. a pesar que en parte es estatal, Gran valor !!!!

 

Un saludo

 

r

 

 

 

 

raulcastor 

26/06/2009 a las 12:26 AM →
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